Hace un par de domingos, mis padres vinieron a visitarme y me trajeron unos cuantos kilos de mandarinas de un árbol que tenemos en casa. En un principio pensaba comérmelas todas tal cual, porque están muy dulces y riquísimas, pero cambié de idea cuando leí uno de los últimos artículos de la revista online Café Babel: "Lady Marmelade". En él se explica el origen de la palabra mermelada y la preciosa tradición de los ingleses de preparan mermeladas de naranja amarga, que tiene su hueco incluso en el panorama de la competición en el conocido The World's original marmalade festival de Cumbrie.
Así que dicho y hecho, ayer por la tarde, aprovechando un momento de descanso de mis deberes como estudiante, me puse a cocinar una mermelada con las mandarinas de casa.
La mermelada la hice con unas mandarinas que ya eran muy dulce, y los ingredientes los calculé a ojo, por lo que si os gusta la mermelada más amarga deberéis echarle menos azúcar y viceversa, obviamente.
MERMELADA DE MANDARINA

Ingredientes:
4 mandarinas grandes
1/2 limón
2 vasos de agua
1 1/2 vaso de azúcar
En primer lugar, lavé y sequé bien los cítricos. Después, los troceé bien, con su piel y todo, asegurándome de apartar las pepitas o los "hilos" más duros de la piel de las mandarinas. Finalmente, puse todos los ingredientes en un cazó y lo llevé a ebullición. Estuvo cociendo alrededor de dos horas y media. ¡Y listo! Puse la mermelada en un bote: ¡y a enfriar!
No me ha hecho falta conservar tarros al vacío porque no hice tanta cantidad de mermelada, pero si queréis hacer mucha y guardarla, lo más sencillo para conservar la mermelada es llenar los botes - bien limpios, podéis esterilizarlos si os quedáis más tranquilos - dejando un centímetro vacío entre la tapa y la mermelada. Después se meten en baño maría, cubiertos de agua, durante un cuarto de hora más o menos. También he leído por la red que hay gente que mete la mermelada caliente en el bote y lo pone boca abajo para que suba todo el aire; yo no lo he probado pero parece ser que así también conseguimos el vacío en el tarro.
Así que dicho y hecho, ayer por la tarde, aprovechando un momento de descanso de mis deberes como estudiante, me puse a cocinar una mermelada con las mandarinas de casa.
La mermelada la hice con unas mandarinas que ya eran muy dulce, y los ingredientes los calculé a ojo, por lo que si os gusta la mermelada más amarga deberéis echarle menos azúcar y viceversa, obviamente.
MERMELADA DE MANDARINA
Ingredientes:
4 mandarinas grandes
1/2 limón
2 vasos de agua
1 1/2 vaso de azúcar
En primer lugar, lavé y sequé bien los cítricos. Después, los troceé bien, con su piel y todo, asegurándome de apartar las pepitas o los "hilos" más duros de la piel de las mandarinas. Finalmente, puse todos los ingredientes en un cazó y lo llevé a ebullición. Estuvo cociendo alrededor de dos horas y media. ¡Y listo! Puse la mermelada en un bote: ¡y a enfriar!
No me ha hecho falta conservar tarros al vacío porque no hice tanta cantidad de mermelada, pero si queréis hacer mucha y guardarla, lo más sencillo para conservar la mermelada es llenar los botes - bien limpios, podéis esterilizarlos si os quedáis más tranquilos - dejando un centímetro vacío entre la tapa y la mermelada. Después se meten en baño maría, cubiertos de agua, durante un cuarto de hora más o menos. También he leído por la red que hay gente que mete la mermelada caliente en el bote y lo pone boca abajo para que suba todo el aire; yo no lo he probado pero parece ser que así también conseguimos el vacío en el tarro.



